Archivado en: textos
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
“No” se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.
No. Se dice de una sola vez.
Con la misma entonación.
Un “No” que necesita de una larga caminata
o una reflexión en el jardín, no es “No”.
Un “No” que necesita justificaciones y explicaciones,
no es “No“.
“No” tiene la brevedad de un segundo.
Es un “No” para el otro, porque ya lo fue para uno mismo.
“No”, no deja puertas abiertas,
ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser “No”, aunque el otro
y el mundo se pongan de cabeza.
“No” es el último acto de dignidad.
“No” es el fin de un libro sin más capítulos
ni segundas partes.
“No” no se dice por carta, ni se dice con silencios,
ni en voz baja, ni gritando,
ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado,
ni con símbolos devueltos,
ni con pena y mucho menos con satisfacción.
“No” es “No” porque “NO”.
Cuando el “No” es “No”,
se puede mirar a los ojos,
y el “No” se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del “No” no es trémula, ni vacilante,
ni agresiva, y no deja duda alguna.
Ese “No” no es una negación del pasado:
es una corrección al futuro.
Y solo quien sabe decir “No”, puede decir “SI”
– –
Fragmento del LOBO ESTEPARIO
(Hermann Hesse)
"...Y cuando un hombre está muy triste,
no porque tenga dolor de muelas
o haya perdido dinero,
sino porque alguna vez por un momento
se da cuenta de cómo es todo,
cómo es la vida entera
y está justamente triste,
entonces se parece siempre un poco a un animal;
entonces tiene un aspecto de tristeza,
pero es más justo y más hermoso que nunca..."
Humildad y entrega
“…Concéntrate. Asegúrate de lo que sientes. Deja de estar viendo siempre una imagen de ti mismo. Cada vez que te sorprendas observándote, regresa a la sensación de tu cuerpo. No eres el personaje de una película. Si te escapas del organismo para hacerte observador, éste se convierte de inmediato en calabozo. ¡Vamos, avanza! ¡Hacia ti, más cerca, más aún! ¡Entra en tu carne y quédate ahí para que conozcas la humildad!, ¿comprendes?, hasta ahora has creído que ser humilde era disminuir tu valor, ocultarlo detrás de una máscara sumisa, sin darte cuenta de que has caminado por el mundo sin verlo directamente, distraído por lo que crees valer o no valer. Humildad, mi niño, es cesar de proteger tus creencias, de afirmar a cada momento tu existencia, de demostrarle a quien poco le importas que mereces estar vivo. Anda, suelta, no tienes nada que justificar. Entra en tu cuerpo, despójalo de finalidades, no lo invadas con tus dudas y defensas. Entrégate, que te coman los buitres, que las furias te arranquen los intestinos, que te pudras, que te conviertas en ceniza, suelta, cada uno de tus músculos es un cofre cerrado, ábrelos…”
Alejandro jodorowsky
– –
No se puede jugar a medias,
Si se juega se juega a fondo.
Para jugar bien hay que apasionarse,
Para apasionarse hay que salir del mundo de lo concreto.
Salir de mundo de lo concreto es introducirse en el mundo de la locura,
Del mundo de la locura hay que aprender a entrar y salir.
Sin introducirse en la locura no hay creatividad,
Sin creatividad uno se burocratiza –se torno hombre concreto- Repite palabras de otro.
(T. Pavlovsky)
- –
“…Hay dimensiones de tu ser y un potencial para la realización y la conciencia que no están incluidos en tu concepto de ti mismo. Tu vida es mucho más profunda y ancha de lo que crees. Lo que estás viviendo no es más que un atisbo de lo que en realidad hay dentro de ti, lo que te da vida, extensión y profundidad. Pero puedes vivir buscando esa profundidad. Y cuando puedes experimentarla, ves de pronto que todas las religiones están hablando de ella…”
(J. Campbell -El poder del Mito-)
Dejar un comentario hasta ahora
Deja un comentario